Hay quien piensa que para tener una puerta segura hace falta cambiarla entera. Error clásico. A veces, lo que necesitas no es una puerta nueva, sino una vieja puerta bien reforzada. Igual que una buena casa empieza por unos cimientos sólidos, una puerta resistente empieza por los detalles: el escudo, el bombillo y el cerradero.
Estos tres componentes, si se eligen bien y se instalan correctamente, pueden marcar la diferencia entre un intento de robo frustrado y una entrada triunfal de los ladrones. En esta guía te contamos cómo reforzar tu puerta sin sustituirla, analizando cada una de estas piezas clave y dando consejos prácticos para que sepas en qué merece la pena invertir y cómo hacerlo con cabeza. Leer más