Si tuviéramos que pensar en magia, escapismo e ilusionismo, en seguida nos vendría a la cabeza el famoso mago Houdini, que deslumbró en cientos de teatros en la época de finales del siglo XIX y principios del XX. Sus trucos de magia y sus increíbles actuaciones que rozaban los más insólitos límites del peligro en directo le convirtieron en toda una figura histórica y un gran ejemplo para los amantes del escapismo.
Erik Weisz era el nombre real de un joven húngaro, cuarto hijo de una humilde familia judía que emigró a Estados Unidos en busca del sueño americano. Encontró su vocación viendo el espectáculo Palingenesia del doctor Lynn y aprendió todo lo que necesitaba saber sobre llaves y candados trabajando como cerrajero en la cerrajería del señor Hanauer.
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